"Perdimos a un ser muy hermoso"

Itzjak Aizenman, con sus hijos Gal y Saguí.
"Qué nadie compare las barbaridades que nos están haciendo con la reacción de Israel
para defenderse"- dice el Dr. Itzjak Aizenman, el médico colombiano-israelí que recientemente perdió a su hija Gal, de cinco
años, en un atentado palestino en Jerusalén.
Aizenman, de 36 años, proveniente de Bogotá, Colombia, se radicó hace seis años y medio en Israel,
donde ejerce de oftalmólogo.

"Una niña alegre, una niña muy buena".
| Hace un mes, se dirigía a una parada de autobuses donde había acordado recoger
a su esposa Pnina, sus hijos Gal y Saguí, de 18 meses de edad, y a su suegra, Noa.
Cuando se hallaba cerca del lugar de la cita, una explosión estremeció la parada donde su familia le
aguardaba: siete civiles murieron, entre ellos Gal y Noa, y más de 40 resultaron heridos, incluidos Pnina y Saguí.
La corresponsal de la BBC en Jerusalén, Jana Beris, conversó con el Dr. Aizenman.
¿Cuál es el mensaje central que quisieras transmitir en medio de tu tragedia personal?
Ante todo, que el pueblo judío seguirá siendo fuerte. Pueden intentar partirnos, pero no nos van a
destruir nunca. Pueden lastimarnos, pero nuestro espíritu sigue fuerte.
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Lo que yo siento no es absolutamente nada al lado de lo que mi mujer siente, porque
ella perdió a su mamá y a su hija en el mismo instante 
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| Sin
tratar de entrar en política, pienso que los actos criminales con los que buscan destruir seres humanos inocentes, sin distinción
de ninguna índole, no pueden llevar a nada bueno.
Tienen que parar completamente de hacer lo que están haciendo. Yo me quedo con mi dolor, con mi pena.
Y lo que yo siento no es absolutamente nada al lado de lo que mi mujer siente, porque ella perdió a
su mamá y a su hija en el mismo instante y creo que no hay nada peor que ello. No hay peor tragedia para un ser humano bueno
como es mi esposa.
¿De dónde saca fuerzas para lidiar con una situación así?
Las fuerzas uno lo saca de lo que uno tiene, de su corazón, del dolor de uno. Es el corazón de uno,
que está llorando, el que habla. No es uno mismo, sino su corazón.

El atentado tuvo lugar en una parada concurrida.
| Son las imágenes que a uno se le pasan por la cabeza, todo lo que uno tiene guardado
en ese cassette interno que representa la vida que uno tuvo con esa niña hermosa, los años que le dio, todo lo que le dedicó,
todo lo que dio porque esa niña fuera una niña alegre, una niña buena.
Todas las alegrías de un momento a otro salen en diferentes formas y nos dan la posibilidad de comentarlas,
aunque en los momentos más personales nos rompamos una y mil veces.
Cuando fue el atentado en la discoteca "Dolfinarium" hace ya más de un año, en la escuela en la
que estudiaban gran parte de los jovencitos asesinados no llamaron a una venganza sino que abrieron una nueva biblioteca y
la dedicaron a la memoria de los chicos muertos.
¿Hay algo que se respira en Israel, aparte de la entereza personal de cada familia, que influye en
esa dirección?
La respuesta a la gente violenta, que busca a través de sus diabólicos propósitos crear muerte, la
única respuesta frente a esa situación es crear más vida.
Frente al designio de aniquilar una familia inocente o un grupo de familias inocentes, que tienen niños
pequeños, que salen, que toman buses, que viajan a la escuela, que hacen diferentes cosas normales como en cualquier país
civilizado, que tienen todo el derecho de hacer esas cosas y de no quedarse encerrado en sus casas mirando las paredes, la
respuesta a esta situación es algo característico del pueblo judío: siempre buscaremos la forma de crear vida.
Yo leí declaraciones citadas de tu esposa, Pnina, que al explicar de la necesidad de seguir adelante,
dijo "tengo un esposo, tengo un hijo y habrá más niños". En un momento así ¿ya se piensa en esos niños que habrá en el futuro?
Uno no puede comenzar a hacer planes automáticos en un momento de estos. En realidad, nuestro propósito
es poder reconstruir nuestra familia y por supuesto uno de los objetivos es traer más hijos al mundo, si Dios nos lo permite.

Itzjak Aizenman, junto a la cuna de su hijo Saguí.
| Nosotros perdimos un ser muy hermoso, como era nuestra hija Gal. Era una niña con
unas cualidades humanas y espirituales muy grandes.
Nosotros sabemos que traerla de vuelta, nunca lo podremos hacer. Tal vez podamos traer otros niños
y eso nos va a dar un consuelo.
Si ese consuelo nos va a mantener vivos, entonces podremos estar vivos espiritualmente.
Y a esos nuevos niños, y más que nada ahora a Sagui, ¿los ves creciendo en un Israel de paz o las
dudas sobre el futuro que ahora todos tienen en Israel, aunque no hayan vivido una tragedia personal, se acrecientan?
Desafortunadamente, nosotros hemos intentado todo para buscar la paz pero estas personas, nuestros
enemigos, sólo buscan destrucción y más destrucción, sobre todo causar mucho dolor en nuestros corazones.
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Tienen aspiraciones políticas, que pueden ser en determinada medida más o menos válidas,
pero la forma de intentar lograr esos objetivos, mediante la destrucción de familias es definitivamente una equivocación muy
grande 
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| Mantengo
el anhelo que exista tranquilidad en Israel, pero no veo que de parte de ellos exista una voluntad para eso.
Tienen aspiraciones políticas, que pueden ser en determinada medida más o menos válidas, pero la forma
de intentar lograr esos objetivos, mediante la destrucción de familias es definitivamente una equivocación muy grande.
No es la forma, no es el camino. Frente a eso hay un rechazo total de todos y cada uno en el mundo
civilizado, no sólo del pueblo y Estado de Israel. Hay un rechazo total.
Y los que traten de comparar lo que estos bárbaros criminales nos están haciendo con lo que el Estado
de Israel hace por tratar de defenderse, está más que equivocado.
Nadie tiene ningún derecho a escribir una línea en ese sentido, a abrir la boca, a nada. La persona
que escriba una cosa semejante -y ya leí varios columnistas de esos- que venga, que me visite. Yo le voy a mostrar fotos de
mi niña. Se las voy a mostrar una a una y después que siga escribiendo, a ver si es capaz.
¿Cómo era Gal? ¿Qué te gustaba hacer con ella?
Yo jugaba con ella, la llevaba al centro comercial, le compraba una paleta, siempre me tocaba chantajearla
con regalos para poder obtener muchas cosas, como un beso. Pero a veces también me lo daba sin pedirle chantajes.
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El significado de su nombre "Gal", en hebreo, es ola, pero esta niña no era una ola,
sino una marejada completa 
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| Teníamos
también, de vez en cuando, nuestras peleítas, porque era una niña un poco rebelde.
Pero eso era el símbolo de su energía, de su inteligencia, de esa inquietud de un niño que busca horizontes,
que busca conocer el mundo, y la atención del papá que siempre trata de canalizar la tormenta que es como una ola en el mar.
Justamente el significado de su nombre "Gal", en hebreo, es ola, pero esta niña no era una ola, sino
una marejada completa.
Era una niña de una intensidad única y vivimos cinco años muy intensos y muy bien vividos. Nos dio
todo lo mejor de ella y yo la voy a recordar siempre con mucha alegría.
Era una niña divina, tenía ojos brillantes, con una energía muy fuerte.
Se te ilumina la cara cuando hablas de Gal...
Sí.
¿Qué le dirías ahora si pudieras?
Chiquita, si me puedes escuchar, te quiero mucho. Y cuídanos desde arriba.
También Colombia está viviendo momentos difíciles. ¿En algún momento comparaste ambas situaciones
o pensaste que en Israel puede ser diferente desde el punto de vista del riesgo personal que uno vive por la violencia?
Yo, como colombiano, hago muchas comparaciones. Y en este momento se sabe que también allá hay momentos
terribles.

"Como colombiano, hago muchas comparaciones".
| Yo, con el orgullo que tengo de colombiano, siento también un dolor muy grande
por lo que está pasando en Colombia, por las injusticias sociales de violencia contra la gente inocente, contra la población.
Están destruyendo gente inocente, gente buena. Me duele. Está pasando lo mismo que aquí, con diferentes
circunstancias.
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Con el orgullo que tengo de colombiano, siento también un dolor muy grande por lo que
está pasando en Colombia...Está pasando lo mismo que aquí 
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| Allá
es con la guerrilla, aquí es con los palestinos, pero a la larga el resultado es el mismo.
En ambos lugares hay familias enteras que quedan sin el papá, sin la mamá, sin niños pequeños, sin
una niña y a la larga están sembrando en ambas partes lo mismo, destrucción, muerte y dolor.
El mensaje, en definitiva, siempre es el mismo. La gente mala tiene que parar de hacer lo que está
haciendo.
La respuesta de la gente buena a la gente mala es crear más formas de vida y demostrarle a la gente
mala que no va a poder destruirla.
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